viernes, 27 de septiembre de 2019

El Canto de Xipe

Todo había comenzado con la búsqueda de una vasija que contenía signos extraños. La pieza arqueológica tenía una especie de grecas negras y amarillas. Estábamos encumbrados en la montaña donde nos Xile y yo nos hicimos amigos. Con él me enteré de casi todo. Pensé que todo aquello era sólo marrullería, un chiste sin importancia. No lo tomé en serio hasta que salió la noticia por radio, los periódicos, la televisión. Algo terrible había pasado en un pueblo de Guerrero y habían “desaparecido” 43 estudiantes. Xile me había dicho: “todo lo verás cuando sea tu momento”. No sabía a qué se refería.

***

Nunca hice alpinismo, pero me gustaba vagabundear, perderme por ahí unos días, observar las estrellas, imaginar el origen de los pobladores de aquellas comunidades, buscar algún escondrijo, fumar. Tal vez desenterrar alguna moneda o dije perdido; nada extraordinario, hasta que nos conocimos. Por lo contrario Xile parecía un experto en antropología. Nadie nos presentó. Lo conocí un día andando por Paso de Cabras. Yo me estaba lavando la cara con el agua del río. Había pernoctado en un lugarcito de esos de postal y desde que había llegado me había encantado.  Me gustó acampar y dormir ahí. El agua estaba helada. Xile se acercaba silbando y sonriendo, lo vi con el rabillo del ojo, tenía rasgos de tarahumara, pero vestía casi como un esgrimista.
–Oiga, amigo, ¿está fresquecita el agua, verdad?
–Sí, está fresca. Le respondí.
No parecía un tipo con quién pudiera hacer amistad fácilmente. Yo era un poco menor que él, y pícaramente me pregunté dónde tendría él a su rubia acompañante haciéndole el desayuno.
–Qué anda haciendo por acá, amigo–. Continuó, mientras supuestamente ganaba tiempo para continuar su marcha.
–Intento llegar hasta donde comienza la nieve. Quiero ver como se oscurece el valle y sentir cómo el frío vence mis huesos.
–Pues se me hace que nos andamos acompañando –dijo, relajado–, justamente por allá tengo un negocito que no he terminado.
Sopló entonces por un silbato a los cuatro puntos cardinales. Me dio la impresión de que era un fanático de algún culto religioso.
Yo siempre viajaba solo, como lo recomendaban los manuales de campismo, y me dijo que él también. Quizá me catalogó como un mero universitario de veraneo, y mientras agotamos el café que quedaba por ahí cerca de la fogata, comenzamos a platicar, si bien como suele hacerse en esas ocasiones, incluso dando pistas falsas acerca de nuestras identidades, los verdaderos gustos, las reales preferencias; lo cual no impidió que al final nos reconociéramos sólo como dos seres solitarios, perdidos ahí entre la cobertura de aquel cielo, creyendo resolver algo de eso que  a cada uno preocupaba o atormentaba.  Mis razones derivaban de una casi enfermedad mortal: la nostalgia. Las de él, nunca pude intuirlas con seguridad.
Reemprendimos al fin la marcha:
– ¿Ya había venido por aquí? –, en una de esas, me preguntó.
–No, casi no conozco. Me gusta caminar, pero realmente sin llegar a algún lugar. Me interesa casi únicamente ver el valle mientras cae la tarde.
–Entonces lo llevaré a ese lugar que conozco, sígame; además, sirve que rematamos ese mi negocio…
– ¿Está lejos?
–Pues, algo…
No me simpatizó la propuesta porque yo no traía muchos víveres y él no venía siquiera bien arropado. En la montaña esos detalles pueden ser muy importantes. Sin embargo asentí.
–Nada más que me sostiene el paso, amigo, porque camino rápido. Si se me atrasa ahí le voy silbando, no se me vaya a perder–me dijo por primera vez ufanándose de sus destrezas.
Y mientras nos movíamos, ciertamente cada vez a mayor velocidad, me fue enseñando todo un catálogo de sonidos raros, que la verdad al principio no me preocupó mayormente clasificar. La charla se fue espaciando y volviéndose más fatigosa, hasta que se me perdió un tanto, tal como él me lo había advertido. Casi no podía seguirlo por entre algunos breñales, pero escuchaba sus muy diferentes silbidos que me animaban a seguirle. Fiu, fiú, fiufi… Me sentía como las cabras que avanzan siguiendo siempre la campanilla de su líder. No obstante, para entonces ya identificaba yo con todo acierto los silbidos de mi guía: cuál era el sonido de hacia izquierda y cual el de hacia la derecha; cuál el de ir con más cuidado y cuál el de acelerar aún más la marcha. Luego de un extenuante recorrido de casi cuatro horas, al final nos asomamos a una pequeña meseta virgen. Al parecer ningún alpinista tomaba esa ruta. Era la más peligrosa. Había apenas una especie de refugio incrustado entre las rocas. Nos adentramos dentro de aquella cueva donde al fondo sólo había otras formaciones de piedras, si bien al ras del piso había otras que  parecían haber sido colocadas con especial acomodo y hasta parecían labradas.
–Aquí es por donde le tengo que avanzar a mi negocito. Espéreme–me dijo, de lo más campante, y sin esperar ninguna réplica.
Se puso entonces a cavar, un poco por aquí, un poco por allá, donde ya tenía él algunas marcas, pero yo me dediqué sólo a mirarlo. Estaba cansado y además no tenía ganas de ayudarle. Poco después me encaramé a unas rocas, y ahí mientras fumaba alcancé a identificar algunas veredas lejanas y de pronto apenas unos puntos de colores que se movían avanzando; seguramente eran caminantes que bajaban o subían allá por  entre los lejanos pastizales.
Como ya caía la tarde me puse a montar mi tienda. El sol iba muriendo, el rojo de las nubes se perdía extenso sobre todo el bucólico paisaje… hasta que de pronto los gritos destemplados de mi acompañante me volvieron a la realidad:
– ¡Lo encontré, lo encontré; al fin lo tengo!–escuché que me gritaba, mientras se aproximaba con algo en las manos.
Era una vasija con grecas negras y amarillas.
–Hace tiempo que vengo buscando una pieza similar. Es única y hasta ahora nadie ha podido descifrar lo que significan estas grecas, mira…
–Aztecas o mayas no son–le dije.
–Tienen que ver con Xipe y su retorno; una leyenda que se cuenta por ahí, pero que casi se ha perdido en el tiempo.
Por demás satisfecho y orgulloso de su hallazgo, y todavía irradiando su alegría remató:
–En la primera oportunidad se lo llevo a los antropólogos.
–Pero ¿no te lo vas a quedar? Bueno, como quieras…– asentí también contagiado por su alegría.
Aquella noche, luego de quemar copal en la vasija recién hallada, y de orar frente a ella, Xile me contó atropelladamente algunas cosas. Me dijo que Xipe tenía la misión de retornar de vez en vez por alguien muy importante. Ese alguien no era de esta región, sino que venía de un lugar sagrado. Todo ocurriría en un lugar donde las brújulas se vuelven locas; una carretera larga de esas que hacen dormir a los traileros.
Acto seguido, Xile comenzó a entonar sus consabidos silbidos, pero ahora con un sonido muy ligero. Fiu, fiu, fiu.. Hasta que comencé a quedarme adormilado. Lo último que oí fue que comenzaba a entonar una canción:

“Hay un hombre sin rostro a un lado del bronce.
Es el hombre sin cara, el hijo de Xipe,
Él salvará naciones, florecerá en conciencias, hará nacer semillas en la tierra y en el viento.
Él volará muy lejos y traerá nuevos frutos a la tierra.
Ven con Xipe, ven, hombre de estos tiempos, ven hombre semilla; deja que Xipe te desnude de tu nombre con sus dulces melodías para que la tierra sea otra vez amada.
 Ven con los hombres de bronce y regresa con Xipe”

En medio de esa música, alguien salió de un lugar o debajo de algún lugar.
–Soy Xipe y vengo a que me ayudes.
Era un hombre fuerte, una especie de guerrero águila.
–-Estoy aquí para servir tus mandamientos divinos, señor–, contestó Xile.
–Vengo por mi hijo.
–Ha llegado el momento…
De entre los matorrales salió entonces un perro calvo y muy desproporcionado, el cual, a medida que se acercaba fue aumentando de tamaño.

***

– ¿Te subes o no? Me dijo el trailero.
Esa noche viajé con aquel señor todo serio. La carretera se hacía eterna y sólo nos mantenía despiertos lo que escuchábamos por la radio. Entendía que habían tiroteado un camión de pasajeros donde viajaban unos futbolistas, habían asesinado al conductor y al entrenador.
Al otro día, al asomarme a los periódicos vi la foto y el relato del muchacho que había amanecido desollado. Quien alguna vez tuvo un nombre, ahora ya no tenía ningún rostro. Todo él era una manchada máscara roja, sanguinolenta, terrible. Quedó tirado en esa calle, solo, o abandonado, como un despojo. Según algunos peritos la fauna local le había carcomido el rostro.
A mis espaldas oí algunos silbidos que me recordaron a los de mi guía, y sólo hasta entonces relacioné el suceso con aquella otra noche en que había conocido a Xile y mi extraño sueño final.
“Hombre sin rostro” Xipe regresaría por alguien, el tráiler y la infinita carretera…

***

Está abandonado a media calle. La noche es oscura. Todavía se escuchan fogonazos y ruidos en las calles. Hay gente corriendo.
Por la tarde Julio César acompañó, a querer o no, a sus compañeros normalistas. Querían conmemorar, como siempre hacían, el dos de octubre en la ciudad. En el camión que habían tomado “de manera pacífica” iban embromando al chofer y cantando consignas contra el gobierno. Reían o fingían de pronto el ruido de una ambulancia con sus voces cuando los rebasaban otros autobuses. De pronto hubo ráfagas, gritos desordenada desbandada…
Está tirando en esta calle. Su corazón ya apenas late. Tiene frío. Algo profundo le hace sentir que lo más grave le ha pasado y no tiene a quién llamar. Aún siente sus pies, aún siente sus manos, aún siente su cabeza, pero no logra quitarse esta sensación de qué algo aún más terrible está pasando. Piensa en su padre enojado y luego atormentado porque no llegará nunca más a casa.
Ese maldito agente le toma la fotografía de pie a las afueras de donde se encuentra tumbado. Siente ganas de llorar, piensa en su madre que se quedará sola, piensa en su mujer, piensa en su hija, pero no hay más lágrimas en sus ojos. Ya no brotan.
Un animal se le acerca queriéndolo olisquear. Trata de asustarlo, pero al querer levantar la mano ésta esa no responde. Le ve las patas; le encuentra tres dedos retorcidos. No es normal. Teme que lo muerda y hasta que lo devore. Ve al perro después otra vez lejos de él. Es negro y sin pelo, sólo tiene pelos absurdos y despeinados en la cabeza. Caricatura de perro. Se siente aliviado. Respira.
Escucha ahora una fuerte voz y un aullido. No sabe si el perro lo ataca o lo defiende, pero el enorme animal regresa y se recuesta a su lado.
Se habla a sí mismo: “cálmate, respira… no te dejes vencer, Julio César”.
Oye otro grito desgarrador en medio de ese barrio gris y luego otro más. Disparos, gritos de auxilio, pero nadie escucha su propio llamado. Duda de que lo haya pronunciado. El perro nuevamente se pone de pie. Deja una huella de calor cerca. Su dolor es profundo. Algo se aproxima. El cánido comienza a mover la cola. Chilla como reconociendo a alguien.
–Aquí estoy vengo por ti– soy Xipe.

***

Un hombre gordo, con ropa de vestir y un chaleco rojo lo tiene agarrado de la solapa.
–Ahora sí te vas a morir, cabrón. Por andar robándote lo que no es tuyo.
Varios uniformados previamente lo tenían maniatado.
–Agáchate, cabrón, que te vas a morir– vuelve a gritar el gordo del chaleco y le escupe la cara– con que tienes muchos güevos…
Otro que parece el jefe comienza a dar órdenes a todos:
–Quiero me traigan la cabeza de todos esos muchachitos idiotas o que les partan su madre.
Sube a una camioneta blanca, arranca y se va.
–A los que apañen vivos me los mandan con El Patrón.
Julio César no se puede mover más.
–Agáchate, pendejo… sólo alcanza a ver todo borroso.

***

–Soy Xipe y vengo por ti– vuelve a escuchar.
–Debe haber un error no te conozco. No conozco a ningún Xipe.
–Eres parte de una leyenda, muchacho. Vengo por el hombre sin rostro.
–Yo sí tengo rostro. ¡Me llamo Julio César!
– Me dijeron que te encontraría junto al bronce, pero no fue fácil saber quién eras porque el bronce ya no está. Alguien se lo ha robado… Lo que aún no comprendo es por qué la canción decía: “Él salvará naciones, florecerá en conciencias, hará nacer semillas en la tierra y en el viento. Él volará y traerá nuevos frutos a la tierra…”

***

Sigo leyendo el periódico y no sé si lo que veo lo estoy leyendo o imaginando. Sudo frío. Incluso tengo la duda de si yo también estoy vivo o estoy muerto. Por una parte veo al hombre con penacho, su arco y sus flechas y por otro a los patrulleros.
–Pero, cómo puedo estar muriendo y a la vez naciendo– se dice Julio César.
Al fin el gordo se acerca al joven desmayado en el piso y saca un cuchillo que trae entre su chaleco. Le comienza a cortar por la frente. El dolor de la mordedura es filoso. Julio apenas y si siente la sangre que corre por su cara.
La sombra amable lo llama por su nombre:
–Eres también mi hijo Julio César. – Le habla como si estuviera en la intimidad y ninguna fuerza humana pudiera ya tocarle.
Julio se atreve una vez más a abrir los ojos y se ve a sí mismo mientras esos horribles seres se ríen, en tanto alguien despelleja su rostro. Por último, uno de ellos le da una patada en la espalda y le dice.
–Ni modo; ya te tocaba, son órdenes.
Ve por última vez la masa informe que es su cuerpo tirado en aquella madrugada.
Xipe, sin embargo, lo consuela y le murmura:
–Has terminado tus pasos sobre la tierra. No debes estar triste. Vuelves a formar parte del universo. Siente el poder de traer luz y flores a esta nuestra tierra sagrada.  Aunque tus padres te han hecho un pequeño altar, a donde vamos vivirás por siempre. Muchas cosas se dirán de ti, el último hijo de Xipe, el descarnado.

***

Recuerdo que al otro día, cuando nos despertamos en la cueva, le pregunté a Xile por el perro que se había acercado a nosotros durante la noche.
Xile sólo sonrió. Y me dijo:
– ¿O sea que tú también viste al nahual?
Fotografía: Yuri Valecillo.

jueves, 14 de febrero de 2019

miriam ventura journalism: Caribeña y antillana hasta los huesos

miriam ventura journalism: Caribeña y antillana hasta los huesos: Maurice Rupert Bishop Por Miriam Ventura Los pintores siempre nos dan su versión del Caribe y suele ser hermos...

miércoles, 9 de enero de 2019

PENSAR JOVEN

Ya en un artículo anterior, hace algunos años, en una publicación para nuestra revista en la universidad, revista "Datura", que vendía  más ejemplares que Letras Libres en ese momento, había tocado el tema sobre nuestra sociedad mexicana. Estaban las elecciones en un máximo apogeo. El candidato era AMLO y el de la derecha Felipe Calderón. En ese artículo trataba de argumentar que nuestra sociedad se encontraba en su adolescencia. Nuestro país había dejado de ser infantil y que ahora entraba en su crisis de joven rebelde.
 
Cuando era un niño había un comercial de televisión que me gustaba. Este anuncio era un avión que despegaba y una vez hecho esto se corrían unas persiana. Al vuelo de este, una voz engolada decía: Esto es pensar joven:


Hay palabras que tienen cierta positividad una de ellas es "transformación". En el escenario del comercial aparecía un vaso en un escritorio y una mano masculina. Se podría decir que "algo": como la mano del director general servía el agua dejándolo a tres cuartas. Después preguntaba: "¿Ves un vaso medio lleno o medio vacío?" Yo creo que una transformación tiene "per se" una polaridad positiva, no negativa. La negativa, es más o menos como que si un humano "sapiens" se convirtiera en un "pitecus". Por lo que detallar esa transformación es tiempo perdido.
La positiva: un niño se convierte en hombre ¿Qué hace diferente a un niño de un adulto? Según Freud, la transición de las diversas fases hasta llegar a la más importante: la identificación. El niño o niña quiere ser como su maestro o como la artista, comienza a reconocer las normas sociales: las luces del semáforo para cruzar la calle, la hora de irse a dormir, saludar, etc. 

Fisiológicamente se le desarrolla el lóbulo frontal. En ese lóbulo es donde anida el remordimiento, la noción del bien y el mal y las normas sociales. La transformación del adolescente en hombre.
 
¿Qué le pedimos a "sapiens" de esa transformación?:  Ver el vaso medio lleno, eso es pensar joven, pensar positivamente.
"No compro gasolina que no necesito, no revendo, no oculto." Respeto las normas de convivencia. Trato de ser un buen ciudadano. 

Eso es pensar joven, pensar positivamente.



 
Tomás Cole, el viaje de la vida.

martes, 3 de julio de 2018

Un amanecer ha llegado...

Un amanecer llega a nuestra nación. Años y años esperando un gobierno nuestro, en esas batallas se quedaron muchos ayeres, muchas noches de sueños y esperanzas,  muchas canciones, poemas sueltos,  revistas ajadas,  periódicos de ayer,  plumas extraviadas
,  mi sangre en las banquetas,  la lucha sigue hermanos.  Agradezco a mi queridísima mujer que siempre ha creído en mis modestos esfuerzos.  Agradezco a mi familia que hasta ahora vió ese pequeño cielo azul y ha decidido cubrirse de mañana. A mi pequeño hijo que hereda una mejor destino. Al gran amigo Yuri Valecillo ,  jamás será un verdadero honor portar un pasaporte mexicano como ahora. Hoy todo se hace realidad. Agradezco. A los amigos Daniel Olivares Viniegra,  que iniciamos una nueva época de Humo Sólido Humo.  La gloria ilumine nuestro camino. Jamás pensé que la perfección existiera.

Mañana se abrirán las alamedas.
Julio César Mondragón,  vives en nuestra memoria.
P. D. Y además creo que no debe haber un homicidio más en mi país sin investigar. Fotografía de Esso Álvarez

domingo, 17 de junio de 2018

Variante

Encontré una variante Grace Nehmad: 
Quiero dejarlo muy en claro. Es verdad que me fui. Me di cuenta que los pinares le pertenecían a las laderas, a las enjoyadas y a los caminos. ¿Cómo cambié los ámbares por tus ojos?. Sólo fue un instante en el me vi en esos oros transparentes preñados en las gruesas ruecas de las maderas. Parecían platos adornados de girasoles en medio de páramos olorosos a veranos. Habrán sido las lluvias y las noches obscuras de la cárcel que endurecían mi carácter pero mantenían mi corazón cómo un pequeño pedazo de ocote esperando un fósforo encendido. Si me viera mi abuela ahora y me viera y ya no me reconociera, lloraría por mi. Sin duda me ofrecería la cabaña abandonada, cómo alguien que necesita ayuda y que todavía puede hacer algo por sí mismo. El jarro de aguardiente. El trapiche enmohecido. Pero todo eso desapareció mientras duró mi ausencia. Desapareció la cárcel y tus manos de ámbar. Ahora estoy fundando una ciudad linda dónde está creciendo una flor violeta en la ladera (foto: Yuri Valecillo)

viernes, 15 de junio de 2018

Carmen Aristegui entrevista a los abogados Alejandro Valencia y Francisco Cox, miembros del GIEI


Carmen Aristegui entrevista a los abogados Alejandro Valencia y Francisco Cox, miembros del GIEI, para analizar el escándalo en el que está envuelto el Director de Investigación Criminal de la PGR, Tomás Zerón.
https://www.youtube.com/watch?v=wd8H5BBwtK8

lunes, 4 de junio de 2018

Crean comisión de la verdad por caso Axotzinapa

El Primer Tribunal Colegiado del Décimo Noveno Circuito, ubicado en Tamaulipas, ordenó crear la Comisión de Investigación para la Verdad y la Justicia en el caso Ayotzinapa o Iguala.

Por unanimidad de votos, los magistrados Mauricio Fernández de la Mora(ponente), Juan Antonio Trejo Espinoza y Héctor Gálvez, determinaron que al resolver los amparos en revisión relacionados con el “Caso Ayotzinapa”, concedieron la protección de la justicia federal a los quejosos, para efecto de reponer el procedimiento y requerir al Ministerio Público de la Federación que presente dictámenes elaborados por peritos independientes que cumplan con lo previsto en el Protocolo de Estambul; en caso de no presentarlos con las exigencias del Protocolo, se determinó que hay indicios suficientes para presumir que las confesiones e imputaciones en contra de coinculpados fueron obtenidas mediante tortura

Político.MX. 04/06/2018
https://politico.mx/minuta-politica/minuta-politica-gobierno-federal/tribunal-ordena-crear-comisi%C3%B3n-de-la-verdad-para-caso-ayotzinapa/

viernes, 25 de mayo de 2018

Ya te enterarás por otros

Voy a dedicar este texto a una amiga argentina que al parecer es de derecha, las ideologías hacen abismos pero la poesía traza puentes colgantes como los de Babilonia.
Cuando te fuiste, había caído preso. Un compañero anarquista fue el que me contó lo sucedido. Al parecer ella se fue, pero por camaradas no me quiso comentar lo sucedido.
Ya te enterarás por otros. Mientras tanto tratemos de sobre vivir --me dijo.
en ese momento no supe graduar la dimensión de los acontecimientos. Se quedó tu imagen en el agua clara con la que me limpiaba cada maña la carita y el sol se filtraba ya tardíamente. Maldita cárcel de Perote, que no me ayudaste a detener tu adiós.
Cuando logré la libertad sembré pinares con mis primos, como una promesa a mi mismo,
Tal vez eso ayude a olvidarte--
Estábamos muy de contentos, no sentíamos el frío de las madrugadas.
Cantábamos canciones indescifrables mientras laborábamos con el azadón, murmurábamos y compartíamos el vino, se fue la gracia, se fue la mujer pensaba todo el tiempo.
Los pinos crecieron y después terminaron en maderos y volvimos a sembrar más pinos, como sonreíamos y hacíamos fogatas y cantábamos. Con esto comprendía al final de cada jornada que tú no te habías ido, que permanecías en mi, caprichosamente permanecías en esta provincia rural. Aun espero que el viento traiga tu explicación. 

(Y además creo que no debe de haber ni un homicidio más en mi país sin investigar)

Fotografía: Cruis, los burros preñados de sueños, Lunar Cristobal Ruiz.

lunes, 14 de mayo de 2018

Fea Gozález



Una mujer grita algo indefinido en la sala de espera. Me preocupa, porque nunca cargo amuleto. Sus quejidos me recuerdan al mítico llamado de la Pitia. Me acerco. Al parecer es una apendicitis. Descubro que se queja y chatea por el Facebook. Doy un paso más y le pregunto ¿cuanto tiempo tiene en la sala de espera, que si ya la atendieron? Me dice que llegó desde las cuatro y que ya se le acabó el dinero. Continuo conversando y le digo que si ya se comunicó con su familia. Me responde que no tiene a quien recurrir. Me cuenta que venía de una reunión familiar y que iba para Cuernavaca y que se bajó del camión al pasar por el hospital. Ella sigue chateando en el Facebook. Le digo que si se puede apoyar en alguien, que si le puede llamar a su mamá, a su tío, que si es casada. Me responde que no, no se puede apoyar en nadie. Qué es divorciada. Le sigo comentando que si podría recurrir a su expareja para marcarle, la idea es sacarla de ese mal paso. Ni pensarlo, responde. Me facilita el número del familiar donde es la fiesta. Me comunico. Le digo el estado de las cosas. Promete venir. Es un hombre. Ella sigue chateando por el Facebook. Sus gritos no se apagan. Sigue embelesada con su chat de Facebook (A manera de celebración a "Historias Piteras" de Juan Carlos Fraustro.

Dos rutas dispares: La fe y la razón en Alvar Núñez Cabeza de Vaca


Traté de encontrar los estudios formales de Alvar Núñez pero hasta el momento no encontré nada. Pensando en las crónicas de viaje de Cristóbal Colón, dónde este marinero se ve obligado por las adversidades  de un largo viaje y el peligroso amotinamiento de su tripulación a falsificar las fechas de las bitácoras de viaje para llegar a tierra firme de la china, atravesando el famoso Mar de los Sargazos. ¿A quién no le despierta cierta magia, cierta fantasía el nombre de ese mar y de las cuales por su origen Hidalgo de don Cabeza de Vaca seguramente conoció estos diarios y las diferentes leyendas de este descubridor de América. Al verse rodeado de tanta fabula y tanta buena vida, puesto que era un noble. Seguro soñaba con una tierra pródiga donde todo había y nada escaseaba, principalmente algo como el oro. Y las novelas de caballería ¿que no ayudarían a enfermar a esa afiebrada cabeza de Alvar Núñez, dónde hay magos, bellas princesas, fama y al final una inmensa fortuna para el caballero? ¿Qué no hay muchos deseos secretos para poder llegar a ser un Amadís de Gaula, que es sinónimo de amado. La palabra héroe contiene al eros o al cupido. El héroe es el amado. Aún hoy en día a muchos de nosotros nos arroba la idea de ser héroe. Las mismas películas de cine contiene esa palabra. La relación o informe que hace  Alvar Núñez Cabeza de Vaca consistía en llevar noticias a los reyes a cerca de la empresa llevada a cabo. Esta crónica o relación le serviría posteriormente para su defensa ante la corte. Sin proponérselo Alvar Núñez va dejando vestigios de lo que es pero lo que quisiera ser lo realiza al final de su vida convirtiéndose en un clérigo. Hace un recorrido místico y mágico, desnudo por la parte de árido-américa, se ve lleno de trabajos y sufrimientos por sobrevivir. Pero tiene una arma mágica, la religión. Esta mezcla de conocimientos de soldado la imaginación lo hace salvar la vida. Y si no se puede avanzar un paso, se retroceden dos. Así que les fue mejor en Brasil.
Veamos lo que nos cuenta en Naufragios en el primer capítulo a cerca del inimaginable comienzo de su ruta:  
A 17 días del mes de junio de 1527 partió del puerto de San Lúcar de Barrameda el gobernador Pánfilo de Narváez, con poder y mandado de Vuestra Majestad para conquistar y gobernar las provincias que están desde el río de las Palmas hasta el cabo de la Florida, las cuales son en Tierra Firme; y la armada que llevaba eran cinco navíos, en los cuales, poco más o menos, irían seiscientos hombres. Los oficiales que llevaba (porque de ellos se ha de hacer mención) eran éstos que aquí se nombran: Cabeza de Vaca, por tesorero y por alguacil mayor; Alonso Enríquez, contador; Alonso de Solís, por factor de Vuestra Majestad y por veedor; iba un fraile de la Orden de San Francisco por comisario, que se llamaba fray Juan Suárez, con otros cuatro frailes de la misma Orden. (Núñez Cabeza de Vaca, 1555). Veamos que las primeras palabras es (…) con poder y mando de (…) y es --(porque de ellos se ha de hacer mención)-- (…) por tesorero (…). Vemos un Albar que forma parte de una alta jerarquía burocrática que está segura de ganar ate la imposición de la fuerza y el poder de la guerra.  Más adelante sigue contándonos sobre los aprestos y hombres con los que se embarcan que son necesarios para poder clamar ante el débil hay que ser generoso.
Pero regresemos al Proemio: De mí puedo decir que en la jornada que por mandado de Vuestra Majestad hice de Tierra Firme, bien pensé que mis obras y servicios fueran tan claros y manifiestos como fueron los de mis antepasados y que no tuviera yo necesidad de hablar para ser contado entre los que con entera fe y gran cuidado administran y tratan los cargos de Vuestra Majestad, y les hace merced. (Núñez Cabeza de Vaca, 1555). En el “bien pensé que mis obras y servicios fueran tan claros y manifiestos como fueron los de mis antepasados”,  el  “mis antepasados” recalca  lo hidalgo. Lucho contra Francia, fue a Roma, estuvo en la batalla de Ravena.  Además de descubrir lo indescubrible, la cascada de Iguazú.  Veamos en el tercer capítulo aparece el elemento que debe aparecer de manera natural: En uno de aquellos buhíos era muy grande, que cabrían en él más de trescientas personas; los otros eran más pequeños, y hallamos allí una sonaja de oro entre las redes. (Núñez Cabeza de Baca, 1555).  “Allí encontramos una sonaja de oro” , eran unos buhíos donde cabían más de cincuenta personas y también había unas chozas pequeñas… Busquemos nuestras propias razones… que me parecen de un tipo adelantado, un novelista. En la desgracia, se pierden hombres, caballos, barcos y viene la recompensa…
La búsqueda de un tipo hábil como Alvar Núñez sería hacer una defensa lúcida de sus derechos ante el Rey y recuperar su prestigio. Por medio de la exposición de sus aventuraras y vicisitudes. Tratar de convencer del gran servicio que los conquistadores le rindieron al rey. La otra sería el dar a conocer las diferentes culturas que habría la norte de México y al sur de Estados Unidos y por supuesto impresionar a los reyes con las riquezas encontradas para engañar y hacer que invirtieran en las empresas de la conquista.
La Edad Media está plagada de cosas fabulosas, dragones princesas encantamientos, ciudades que no existen que está tapizadas de oro. El Dorado a final de cuentas es un sueño, un artilugio para engrandecer la corona del rey:
Según en la carta prólogo se deduce que la utopía está situada lejos de los límites del mundo conocido. Tal vez sea una de las Islas de la Fortuna, cercana a Los Campos Elíseos. Como señala el mismo Moro, Hitlodeo no ha dicho exactamente dónde se encuentra. Aunque está dividida en una cantidad de ciudades, todas ellas forma una confederación llamada Agnópolis, un pueblo que, satisfecho de sus costumbres y posesiones, y favorecido con el don de la inocencia, lleva una vida casi celestial, apenas por debajo  del cielo mismo, pero muy por encima de la bruma y de las tormentas de este mundo conocido, el cual por causa de las constantes disputas de los hombres, tan violentas y amargas como necias y fútiles, está siendo arrastrado por una catarata procelosa hacia el abismo. (Moro, Tomás, 2009).
Cuando hace la defensa de sus cargos y de sus bienes Albar Núñez ya tendría varios ejemplos vivos de cómo podría ser, y uno de esos caminos, sería protegerse con la iglesia, al final de cuentas era la precursora del estado moderno. Deducimos varios ejemplos notables de los cuales debió de dar cuenta Alvar Núñez. Tenemos a: En Palabras del Inca Garcilaso: "Murió en Valladolid, apelando al Consejo de Indias, con el propósito de ver restablecido su honor y sus bienes que le fueron confiscados cuando fue apresado en Asunción". (Wikipedia) Donde se hace alusión a su defensa de Cabeza de Vaca, dicho por el mismo Garcilaso.
Otra más sería: Al que me gusta comentar sería el hijo de Hernán Cortés ya que al igual que Núñez Albar Cabeza de Vaca termina desterrado por su conjuración del marqués del Valle (1565-1568). Que por supuesto es acusado de traicionar a la corona y dos de sus amigos son mandados al cadalso.
Así, también encontraríamos al autor de Historia verdadera de las cosas de la Nueva España, de Bernal Díaz del Castillo. Hasta donde se sabe es uno  de los principales conquistadores que de ser unos sencillos soldados tiene que aprender a escribir y a argumentar para poderse defender a tantas envidias de tantos hijos de algo, ante las cortes del rey.
Se antepone la ambición desmedida de los hacendados ante Núñez Cabeza de Vaca. Como responsable del gobierno sería el conflicto surgido de la defensa de los derechos de los indios, ya que estos eran “herrados” lo que significaba en palabras coloniales: obligar a los indios a trabajar en los campos de las encomiendas. La defensa fue llevada por medio del Consejo de Indias. Alvar buscaba el respeto de las leyes de Indias. Cabeza de Vaca no puede atender una buena defensa por estar enfermo y pierde el juicio. Es expulsado a Orán.
Pensaba en La Utopìa de Tomás Moro, como un libro que seguramente se leyó y acompañó en sus viajes a tan ilustres soldados. Tan es así que tiene un comentario del filósofo Erasmo de Rotterdam. En el prólogo interviene Guillermo Budé que dice de Utopìa: (…) pero cuando comencé a leerlo quedé tan fascinado, aprendiendo y reflexionando a cerca de las costumbres de los utopienses, que descuidé y hasta olvidé de mis propios asuntos (…) (Moro, Tomas, 2009)  en las ideas de los utopistas.
En la batalla de trafalgar los barcos españoles tenían nombre de santos y los capitanes eran uno hombre muy cultos, muy estudiados, eran frailes. Tanta y tanta vasta experiencia en sus viajes y guerras en las que vio y escuchó de injusticia, y supo de sufrimiento, en términos cristianos y como era muy devoto se termina por creer en dios, en querer lograr la salvación del alma y sentir el placer del arrepentimiento por todas las causa injustas llevadas a cabo. La conquista fue una guerra fratricida, injusta, horrible. En México nos costó 20 millones de indígenas muertos en cuatro siglos.
En el fondo estos soldados o conquistadores españoles estaban inspirados por la lectura de la “Utopía” Tomas Moro que soñaba con una sociedad basada en los valores griegos y cristianos. Veamos las palabras que le dedica al rey en su naufragios:
*Sacra, Cesárea, Católica Majestad: Entre todos los príncipes que ha habido en el mundo, creo que no se podría hallar ninguno a quien hayan procurado los hombres servir con tan verdadera voluntad, con diligencia y deseo tan grandes, como vemos que sirven hoy a Vuestra Majestad... (Núñez Cabeza de Vaca, 1555)
El destino que le deparaba al final del camino a ese imperio era la transformación de una sociedad basada en la riqueza de la producción agrícola a una de acumulación del capital y producción de las mercancías, que sería el maquinismo o la llamada Revolución Industrial. Sería el pasó que nunca daría España y que la llevaría a decaer y a perder gran parte de sus riqueza y sus colonias.
*Subrayado mío

Bibliografía
Castañeda de la Paz, María (2018) La vida de Don Martín Cortés Moctezuma Nezahualtecolotzin, uno de los hijos de Moctezuma II, Arqueología Mexicana.
Moro, Tomás (2009). Utopía (Trad. Galimidi, José Luis). Argentina: Colihu-Clásica.
 Núñez Cabeza de Vaca, Alvar  (1555) Naufragios, Valladolid: Càtedra.